A veces esperamos el gran motivo: la noticia, el cambio, la señal. Y mientras tanto, la vida pasa ofreciendo cosas pequeñas que ni miramos.
El café que sí salió bien. El mensaje que llegó a tiempo. Cinco minutos de sol en la cara. Ninguna de esas cosas arregla todo, pero hay días en que alcanza con que una sola cosa salga bien para no rendirse.
Estar bien no siempre es un evento. A veces es una suma callada de pequeñas cosas que fuiste capaz de notar.