Hay una inquietud que no viene de lo que falta, sino de no poder verlo todo. Quieres el mapa entero antes de dar el paso: saber cómo termina, cuánto dura, dónde duele.
Pero Dios rara vez entrega mapas. Entrega tramos. Y muchas veces el tramo que sí tienes — el de hoy, el de ahora — es suficiente para caminar, aunque no alcance para entender.
La paz no está en saberlo todo, sino en saber quién va contigo mientras no lo sabes.